Entre Ríos recuerda el “Día de la libertad de los ríos”

El 25 de setiembre es en Entre Ríos el “día de la libertad de los ríos” dispuesto por la Legislatura provincial después de un intento fallido por represar el Paraná a la altura de Villa Urquiza, que parece volver ahora de la mano de la multinacional financiera Goldman Sachs.    

En Entre Ríos se construyó la represa de Salto Grande, en el río Uruguay al norte de Concordia, con la consecuencia del anegamiento de la vieja ciudad de Federación y la generación de un cinturón de miseria en la llamada “Capital del Citrus”.

Luego, cuando se quiso construir otra represa en el Paraná a la altura de la isla del Chapetón, frente a Villa Urquiza, una reacción generalizada de una población ya inmunizada llevó a la legislatura a votar una ley que establece que la provincia es “libre de represas” y que el 25 de setiembre es el día de la libertad de los ríos.

La energía que proveen las centrales como Salto Grande es limpia y renovable, pero tiene inconvenientes derivados del impacto ambiental de los embalses.

La construcción de las grandes presas genera efectos negativos sobre el entorno durante el periodo de construcción y en ocasiones permanentes, como fue la pérdida definitiva de la Vieja Federación.

Las presas hidroeléctricas modifican el hábitat de muchas especies y destruyen en gran medida toda la vegetación lindante, además de afectar el ciclo natural de los peces, al constituir un obstáculo artificial.

Muchas regiones de la Tierra enfrentan ya problemas de abastecimiento de agua y la que debe destinarse a la población, al ganado y a los cultivos no es suficiente. No hay entonces suficiente para la represa. En Salto Grande, construida en un río que debe llevar un caudal medio de 6000 metros cúbicos de agua por segundo, muy poco tiempo hay suficiente para permitir el trabajo a pleno de sus 14 turbinas y en ocasiones trabaja una sola.

Tanto Salto Grande como el Chocón o Yaciyretá, las grandes centrales hidráulicas argentinas, y las menores como Alicurá, Piedra del Aguila, Planicie Banderita y Futaleufú, están lejos del gran centro de consumo que es Buenos Aires.

Por eso se hizo necesario el tendido y mantenimiento de costosísimas redes de distribución de electricidad en alta tensión, que no solo provocan pérdidas inevitables de energía sino que generan otro impacto ambiental que está siendo cada vez mejor conocido y más rechazado.

Fuente: aimdigital

 

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