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Hidrología

Sistema Fluvial del Río de la Plata

El sistema fluvial del Río de la Plata, abarca una superficie de aproximadamente 3.100.000 km2, que se extiende por los territorios de Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay. Las coordenadas extremas se ubican entre los meridianos 67° y 44° y los paralelos 14° y 37°, abarcando desde el altiplano de Bolivia al océano Atlántico, y desde la Chapada de Pareéis, en la meseta brasileña, que separa a esta cuenca de la amazónica, hasta su desembocadura en el Atlántico, por medio del Río de la Plata, el que le da nombre a la cuenca.

La cuenca del Plata es la sexta, por su superficie, entre las grandes cuencas fluviales del mundo, y segunda en América del Sur. Son mayores que ella solamente las de los sistemas fluviales del Amazonas, del Yenisei, del Congo, del Obi y del Misisipí.

El mayor desarrollo de esta gran área de drenaje se encuentra en el Brasil, donde alcanza 1.415.000 Km2. A la República Argentina corresponden 920.000 Km2., a Paraguay 410.000 Km2., a Bolivia 205.000 Km2. y a Uruguay 150.000 Km2. Grandes ciudades brasileñas como San Pablo y Porto Alegre, argentinas como Corrientes, Resistencia, Formosa, Santa Fe, Paraná, Rosario y Buenos Aires, paraguaya como Asunción y uruguaya como Montevideo, se encuentran comprendidas en esta región.

El sistema hidrográfico del Río de la Plata está formado por todos los afluentes de los ríos Paraná y Uruguay, sus cauces troncales y el estuario propiamente dicho.

El río Paraná, que termina en su extenso y característico delta, está formado por dos grandes ríos: el Paraná Superior y el Paraguay. El río Paraná Superior toma la denominación de Alto Paraná en la confluencia de los ríos Paranaiba y Grande, que nacen respectivamente en las sierras Dos Pirineus, Tapicanga y Da Matta, el primero y el segundo en las de Mantiqueira y Espinazo. Desde esa confluencia, recibe gran número de afluentes, siendo más importantes los de la margen izquierda, como el Tieté, el Paranapanema y el Iguazú.

El río Paraguay, formado por la unión de los arroyos Santa Ana y Diamantino, que bajan de la sierra do Pareéis y el Tombador comprende, además de muchos afluentes, el Gran Bañado del Pantanal, de una longitud aproximada de 700 Km. y se nutre con los aportes del Pilcomayo y del Bermejo, desde territorio argentino.

El río Paraná Medio e Inferior, desde su confluencia con el Paraguay, cuenta, entre los afluentes más importantes, al Salado, Carcarañá, Corrientes y Gualeguay.

El río Uruguay nace de la unión de los ríos Pelotas y das Canoas que bajan de las sierras do Mar en territorio brasileño. Por la margen izquierda, se le agregan luego los ríos que bajan de las cuchillas Grandes, siendo los principales el Ibicuy y el Negro. Por la margen derecha recibe varios afluentes en territorio brasileño y los ríos de las provincias de Misiones, Corrientes y Entre Ríos, siendo el más importante el Gualeguaychú.

Todo el sistema hidrográfico del Plata tiene un rumbo general norte-sur,  con direcciones parciales nordeste  y sudoeste.

La siguiente descripción del sistema hidrológico del Plata, se basa en el análisis del río Paraná Superior formado por los ríos Paranaiba, Grande, y Alto Paraná, el río Paraguay dividido en Alto Paraguay y Paraguay Inferior, el río Paraná Medio e Inferior, el río Uruguay y el Río de la Plata.

Paraná Superior

Río Paranaiba

Nace en la sierra da Canaslra a los 19° de latitud sur y 46° de longitud oeste en el estado de Minas Gerais, Brasil, en zona montañosa de gran precipitación pluvial. Se dirige 200 Km. en dirección norte, luego hacia el oeste, a lo largo de 350 Km. y, finalmente, hacia el sudoeste por 200 Km., hasta su confluencia con el río Grande.En los dos últimos tramos mencionados, sirve de límite entre los estados de Minas Geraes y Goias. El río corre encajonado y forma valles que están entallados a 200 y 300 metros bajo el nivel de la meseta brasileña. Hacia sus nacientes, la erosión ha sido menos enérgica y los desniveles entre el lecho y las márgenes se atenúan. Recibe como principales afluentes, por la margen derecha, los ríos San Marcos, Verissimos, Corumbá, Pilapilingo, Mimoso, Meia Ponte, Dos Bois, Claro, Verdinho, Corrientes, Aporá y Santa Ana; y por la margen izquierda, a Dos Dorados, Dos Bagagem, Das Velhas, Piedade, Da Prata, y Santo Domingo. Se llama cuenca al territorio cuyas aguas afluyen a un mismo río, lago o mar, y divisoria de aguas a la línea que es límite entre los territorios de dos cuencas distintas. El curso es el trayecto que recorre un río y suele dividirse en superior, medio e inferior, mientras que el cauce es la depresión que contiene las aguas del mismo.

Río Grande

También nace en zona montañosa, con gran precipitación pluvial, a los 22° de latitud sur y 44° 30′ de longitud oeste, en la sierra de Mantiqueiras, al nordeste del Pico Itatiaya, en el estado de Minas Geraes. Se dirige 100 Km. hacia el nordeste, luego cambia de dirección y durante 400 Km. se dirige al noroeste y, finalmente, 500 Km. al oeste, hasta su confluencia con el río Paranaiba, donde da origen al río Alto Paraná. En este último tramo constituye el límite entre los estados de Minas Geraes y Sao Paulo.

El río corre encajonado y la pendiente es, en general, pronunciada, con grandes desniveles como consecuencia de la distinta dureza de las rocas que constituyen su cauce. El perfil se quiebra en saltos, destacándose por sus alturas los de Agua Vermelha y de la Onza, a 12 Km. de su confluencia con el Paranaiba.

Recibe en su curso, como tributarios principales, por la margen izquierda, los ríos Sapucai, Sapucai Minim, Mogy Gua9Ú, y Turvo, y por la margen derecha, los ríos Das Mortes, Yacaré, Uberaba, Fructal y Verde.

Alto Paraná

Comprende el tramo del río Paraná desde su nacimiento, en la confluencia del Paranaiba con el Grande, a los 20° de latitud sur y 51° de longitud

Mapa político de la Cuenca del Plata.

Oeste, en territorio brasileño, hasta la confluencia con el río Paraguay, dando origen al Paraná Medio, a los 27030’de latitud sur y 58° 30’de longitud oeste.

El río Alto Paraná corre en dirección sudoeste por 700 Km., sirviendo de límite entre el estado de Matto Grosso y los de San Paulo y Paraná; luego se dirige hacia el sur por 500 Km., a lo largo de los cuales constituye el límite de la República del Paraguay, con el estado de Paraná en Brasil, y la provincia de Misiones en Argentina; y finalmente, de este a oeste, por 350 Km., formando el límite entre la República del Paraguay y la provincia de Corrientes. En su primer tramo, el Alto Paraná es un río de meseta, de orillas con barrancas, que se distancian, cada vez más, unas de otras. El lecho es rocoso, sinuoso y desparejo, lo que produce gran cantidad de saltos, remolinos y correderas, como los de Urubú Punga y Guaira. En el segundo tramo corre encajonado y, por ambas márgenes, le llegan decenas de arroyos cortos pero caudalosos, debido a la abundancia de precipitaciones en la región. En el tramo correntino-paraguayo el río se transforma, pues disminuyen las barrancas, así como la pendiente y el desnivel de su lecho, y se ensancha, llegando a medir 3.000 m. de margen a margen, y presentando numerosas islas de gran tamaño, que se interponen en su recorrido.

Las abundantes lluvias en la región permiten que el Alto Paraná lleve gran cantidad de agua durante todo el año. Sin embargo, se detecta una época de crecientes que se inicia en el mes de octubre y culmina en los meses de enero y febrero. En marzo comienza a disminuir el caudal y el período de estiaje dura hasta setiembre. El caudal medio anual, aforado en Apipé, es de 11.500m3/seg.

Unos 300 Km. antes de pasar por ia ciudad de Corrientes, el río Alto Paraná se divide en varios brazos, separados entre sí por las islas paraguayas cíe Yaciretá, Talavera e Ibicuy y las argentinas de Apipé Grande y Apipe Chica. Los pasos son de fondo rocoso y se asemejan a canales angostos Y sinuosos, de poca profundidad, por los que el agua corre con gran velocidad, alcanzando en algunos puntos los 13 Km. por hora. Este conjunto de accidentes en el curso del Alto Paraná suele denominarse rápidos de Apipé.

Recibe por la margen izquierda a los siguientes afluentes: en Brasil, Dos Dourados, Tieté, Aguapey, Do Peixe, Anastacio, Paranapanema, Ivaí, Do Veado, Guaraní, Pacarehy, Jacarehy, Pequirí, Relebé e Guacú, San Francisco, Occi, Jajupy Guazú e Iguazú; y en territorio argentino, Uruguay, Aguaray Guazú, Piray Miní, Piray Guazú, Guadalupe, Ciñapirá, Yabebirí, Ganya e Itaembé.

Sus afluentes por la margen derecha son, en Brasil: Quitería, Sucurú, Verde, con los ríos Salgado, Santo Domingo y Pomba, Orelha da Onca, Pardo, Samambia, Amambaí, Iguatemi y Mbaracayú; en el Paraguay: Piraty, Carapa, Acaray, Monday Ñacumday, Yacaré, Tembey, Pirayui, Pirapó, Cepulari, Tacuarí y Yabebirí.

De  todos   ellos  los principales son: EL TIETE corre hacia el noroeste por 1112 Km. a través del estado de San Pablo, en Brasil, desde las sierras Do Mar, a pocos kilómetros de la costa atlántica, e incluye en su hoya hidrográfica la importante ciudad de San Pablo. Son frecuentes en su lecho desniveles que provocan numerosos rápidos y saltos. Los afluentes principales son, por la margen derecha: Capivari, Piracicaba, con los ríos Jaguarí y Atibaia, y Jacaré Guazú; y por la izquierda: Sorocaba y Dos Dourados.

El Paranapanema también corre de este a oeste, desde las cercanías de la localidad de Pilar, en el estado de San Pablo, drenando todo el frente norte de la Sierra de Paranapiacaba. El régimen de este río tiene una máxima en verano, como consecuencia de las lluvias más abundantes en esta estación.

Entre sus afluentes se encuentran, por la margen derecha, los ríos Itapetininga, Pardos, con el Turvo y San Huaico, Capirerá, Laranjades; y por la izquierda, los ríos Taquarí, Verde, Das Cinzas, Tibagí, y Pirapó.

El Iguazú es el mayor de los afluentes brasileños del Alto Paraná y nace a pocos kilómetros de la ciudad de Curitiba, en las vecindades de la E! volumen de aguas que lleva un río se denomina caudal y se indica en m3/segundo. Generalmente se mide en la desembocadura y se lo define como la cantidad de metros cúbicos de agua que un río arroja al mar en un segundo de tiempo. Se llama régimen a las variaciones que sufre el caudal del río, en el curso de un año. El período de caudal mínimo es el período de estiaje. El corte longitudinal o transversal del fondo de un río, en el que se indica la separación entre el agua y la tierra se denomina perfil.

Los rápidos responden a un proceso de erosión diferencial de rocas de distinta dureza, del cauce del río, formando escalones en el fondo del mismo. Cuando el escalón es grande y las aguas se despeñan, se los denomina saltos y, según el mayor o menor volumen de agua de la caída, se los llama cataratas o cascadas. Las correderas son desniveles salvados en forma irregular, con afloramientos rocosos.

Cuando los cursos de los ríos se desarrollan en áreas a grandes alturas y las corrientes de agua erosionan valles profundos, sin ensanchar sus paredes laterales, se denomina a estos valles cañones y gargantas, según sea el tamaño de los mismos.

Serra Do Mar: Recorre 1300 Km. y presenta saltos y correderas, alternando con trechos planos, sin desniveles, descendiendo desde los 130 m. hasta los 100 m. de altura sobre el nivel del mar, donde entrega sus aguas al río Alto Paraná. El cauce aumenta su ancho a medida que se desarrolla su curso; la máxima anchura es de 1500 m., salvo en la zona con forma de herradura, donde se producen los saltos principales, en la que llega a 2700 m. El perfil transversal más angosto se encuentra en la garganta del Diablo, donde tiene apenas 50 m. El régimen de este río se alimenta de las lluvias que caen con regularidad en su cuenca, infiltrándose parte de ellas a través de las fisuras de las rocas, para reaparecer en niveles más bajos en vertientes. El 50 por ciento del agua de lluvias que cae en la cuenca es recogida por este río, cuyo caudal está regulado por el tapiz vegetal de la región. El régimen presenta una periodicidad muy notable en sus crecientes, que coinciden con los meses de febrero y octubre. Los meses de menos caudal corresponden a agosto, enero y mayo, siendo este último el de aguas más bajas. El volumen medio de aguas ha sido calculado en 1467 m3/seg.

Los afluentes principales, por la margen derecha del río Iguazú, son los ríos Jordao y Da Prata, y por la izquierda, los ríos Negro, Chopim, Ampere y San Antonio.

La importancia delirio Iguazú radica especialmente en sus magníficas cataratas, que se encuentran a sólo 20 Km. de la desembocadura, donde el río se precipita desde el nivel de la meseta misionera hasta el nivel de la planicie correntina. El borde brusco de la caída de agua está fijado por rocas muy duras (meláfiros) muy difíciles de erosionar; no obstante, la intensa acción de las aguas produce un retroceso en el salto. El desnivel total de la caída se estima en unos 70 m., distancia que la mayoría de los saltos salvan en dos escalones. El borde de la catarata describe un extenso arco en el cual las aguas se precipitan en formas discontinuas, pues interrumpen el derrame algunas islas y afloramientos rocosos. A esto se debe la existencia de 275 saltos o cascadas de diversa magnitud, los más importantes de los cuales son el Floriano, en territorio brasileño, el Unión, límite internacional, y los saltos argentinos Mitre, Belgrano, Rivadavia, Tres Mosqueteros, San Martín y Dos Hermanas. La vasta herradura dibujada por el conjunto de los saltos cubre una extensión de 2700 m.

El caudal de aguas, al caer desde tan gran altura, adquiere una fuerza poderosa y forma, al pie, un torbellino que produce una nube de vapor que se divisa a gran distancia. Las aguas, luego de despeñarse, pasan a través de un largo cañón, y se reúnen en una angostura llamada Garganta del Diablo, por la que corren a velocidad vertiginosa, serenándose recién al llegar al Paraná, donde recobran su transparencia.

Río Paraguay

Este río, el tributario más importante del Paraná, es un río de planicie cuyas cabeceras se encuentran en las sierras do Pareéis y el Tombador, en Brasil, a 300 m. sobre el nivel del mar. Sus nacientes se extienden sobre un valle que se inunda en las épocas de lluvia, lo que permite la formación de las Siete Lagunas, donde se define la divisoria de aguas entre el sistema del Plata y del Amazonas.

Corre en un rumbo general de norte a sur hasta volcar sus aguas en el río Paraná, al norte de la ciudad de Corrientes. Se divide en dos tramos: el Alto Paraguay y el Paraguay Inferior.

Alto Paraguay

Comprende las nacientes y la zona de las sierras, con una longitud de 270 Km., desde Siete Lagunas hasta el río Jaurú y el área de expansión o de embalse, denominada El Pantanal, que se extiende hasta la confluencia con el río Apa, con una longitud de 770 Km.

El Alto Paraguay desarrolla sus primeros kilómetros con el nombre de Diamantino. Junto con otros cursos de agua que nacen también en la zona serraría, recorre las estribaciones meridionales del macizo de Matto Grosso, hasta reunirse con su tributario el Jaurú, en su margen derecha.

«La Garganta del Diablo», tal vez el más hermoso e imponente de los saltos en las cataratas, lguazú (Aguas Grandes) es denominación guaraní, que perduró relegando el nombre de «Salto de Santa Mana» con que las bautizara su descubridor, el adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca.

Uno de los doscientos setenta y cinco saltos de las cataratas, en el agreste escenario del Parque Nacional del Iguazú, creado en 1934, con una extensión de más de 50.000 hectáreas.

A los 16° de latitud, el río Paraguay entra en una llanura inundable: El Pantanal. El límite austral del Alto Paraguay puede considerarse a los 20° de latitud, donde El Pantanal queda estrangulado en la orilla izquierda por el avance de la sierra de Bodoqueña y en la derecha por el macizo de Co-rumbé.

Toda la zona del Pantanal, que abarca una extensión de 80.000 Km2, forma una^ enorme hoya deprimida, con numerosos bajíos y albardones que dan al paisaje un aspecto ondulado, y cuyas partes más profundas son recorridas por los lechos de los afluentes: Guiaba, San Lorenco, Taguarí, etc., que concurren con sus caudales al Paraguay.

El Pantanal se convierte en un verdadero laberinto, tan complicado, que pueden distinguirse localmente varios pantanales que se reúnen lateralmente en la proximidad del río principal. Durante el período de lluvias, de octubre a marzo, esta hondonada se llena y sus aguas se dirigen desde el centro de la hoya hacia sus orillas. La corriente del río divaga a través de muchos riachos y se abre paso entre las lomadas de aluviones, aumentando paulatinamente en extensión y profundidad, al mismo tiempo que se desplaza formando meandros.

La función que desempeña esta gigantesca hondonada, es la de un embalse con caracteres muy particulares, en el que el agua de las crecientes se acumula progresivamente, entregándose con lentitud y regularidad al Paraguay Inferior, en los seis meses de sequía, de abril a setiembre. Cumple así las funciones de regulador del régimen hidráulico.

El nombre de Pantanal induce a error, ya que no hay tierras auténticamente pantanosas en la depresión, a pesar de las continuas inundaciones. Por el contrario, se encuentran también tierras firmes, que permanecen constantemente secas.

Recibe por la margen derecha a los ríos: Sepetuba, Cabacal, Jaurú, Corixa Grande, Michig, Otuguis o Negro; y por la margen izquierda, sus afluentes son los ríos Benito Gómez, Guiaba, Taguarí, Negro, Miranda.

Paraguay Inferior

Desde la desembocadura del Apa, donde comienza, hasta su confluencia con el Alto Paraná, el Paraguay Inferior tiene una longitud de 925 Km. A lo largo de su recorrido, desciende desde los 108 m. hasta los 42 m. sobre el nivel del mar.

En la parte norte de este tramo del río, son características las barrancas de 10 y 12 m. de altura, mientras que en el sur está bordeado por albardones bajos y las crecientes inundan sus márgenes en una faja de 10 a 15 kilómetros.

Trazando un perfil longitudinal, se observa que el Paraguay es un típico río maduro, con un lecho profundamente erosionado y con muy pocos desniveles. Tiende a ensanchar su cauce y a desarrollar una llanura aluvional.

El régimen se caracteriza por pequeñas variaciones en sus caudales, debido a la acción moderadora del Pantanal. Pese a las lluvias tropicales de verano, los máximos caudales afluyen frente a Asunción en junio y julio; el estiaje se produce en enero y febrero, y su caudal medio es de 4300 m3/seg.

Recibe los siguientes afluentes: por la margen derecha, los ríos Calvan, González, Verde, Negro, Jhú, Monte Lindo, Aguaray Guazú, Confuso y Pilcoma-yo, en territorio paraguayo; y en territorio argentino, Porteños, Monte Lindo, San Hilario, Salado, Bermejo, Guaycurú. En la margen izquierda, en territorio paraguayo, recibe los afluentes Apa, Aquidabán-mí, Ypané, Jejuí Guazú y Tebicuary.

Los principales afluentes son el Pilcomayo y el Bermejo.

El Pilcomayo tiene sus múltiples nacientes en el altiplano boliviano y argentino, a 4000 m. de altura sobre el nivel del mar, en una región en que las precipitaciones oscilan entre 500 y 700 mm. anuales. Su rumbo general es de noroeste a surdeste y, a partir de! paralelo 22°, forma el límite natural entre Argentina y Paraguay. Tiene el aspecto de un río maduro, cuyo cauce ha sido nivelado y, a ambos lados del mismo, se ven otros cauces secos, que Después de la creación del mundo, Tupa (Dios) confió a Guaran la administración de los asuntos humanos del Chaco Gualamba. Guaran tenía dos hijos, Tuvichavé y Michivevá, impetuoso y decidido el primero, calmo y pacífico el segundo. Las relaciones entre los hermanos fueron cordiales hasta que se produjo la muerte de Guaran; allí comenzaron los desacuerdos, ya que ambos habían heredado la administración del Gran Chaco. Finalmente, resolvieron disputarse la jefatura en un torneo de destreza. Una de las primeras pruebas debía comenzar en la cima de un cerro lindante con el Chaco y consistía en el disparo de flechas. Una de éstas, arrojada por Michivevá, el menor, dividió en dos el corazón de Tuvichavé. La sangre comenzó a manar fuertemente, y bajando por los cerros hasta el Chaco, se internó en su extenso territorio bajo la forma de un río de aguas rojas, el l-phytá, o Bermejo. Michivevá, al comprobar la magnitud de su acto, comenzó a llorar con desesperación. Sus lágrimas corrieron por la ladera de otro cerro, como la sangre de su hermano, bajo la forma de un río que corre siempre paralelo al Bermejo: el río Pilcomayo recortan la llanura circundante, abandonados por el río después de crecidas excepcionales. Se bifurca en un brazo norte y uno sur e inunda la laguna La Bella, la que a su vez desborda en el estero ‘de Patino, del cual sale el Arroyo Caraitá que vuelve a llevar las aguas al brazo sur del Pilcomayo. Poco antes de su desembocadura en el Paraguay, ambos brazos vuelven a unirse en un cauce único.

Los mayores caudales se producen en verano y principios de otoño, cuando el río se vuelca como una delgada lámina e inunda las lagunas y esteros y corre por varios cauces que permanecen secos durante el resto del año. Parte del agua se infiltra y luego vuelve a surgir, en forma de vertientes o por capilaridad.

El período de bajante culmina en octubre, cuando la única fuente de alimentación es la napa freática y el río aparece entonces como un hilo de agua de unos 25 cm. de profundidad, en el fondo del lecho.

El Bermejo nace en la prepuna saltojujeña, en una región con lluvias estivales, que conjuntamente con las nieves de las altas cumbres del borde de la Puna, constituyen las fuentes de alimentación de los ríos que forman las cabeceras de su cuenca. Estos ríos tienen pendientes muy pronunciadas que les permiten acarrear materiales sólidos como ripios, arenas y limos, que se depositan a lo largo de sus cauces hasta llegar al Bermejo, donde forman diques de contención que obligan a este río a salir de madre en cada creciente.

En el Chaco, el Bermejo divaga por una planicie con una pendiente muy poco pronunciada, por lo que desborda e invade ambas orillas, creando bajos anegadizos. En el año 1869, el río abandonó su cauce habitual y se desplazó hacia el lecho del río Teuco-, quedó así una zona intermedia constituida por lagunas, esteros y bañados, que se colman en verano y tardan meses en secarse. El antiguo lecho se encuentra prácticamente seco.

El ancho del Bermejo en el tramo chaco-formoseño disminuye hasta 180 na. La existencia de toscas en el fondo del lecho determina la presencia de rápidos. Las barrancas van aumentando de altura, en ambas márgenes, llegando a superar los 15 metros, en algunos casos.

Es un río de régimen irregular, pues acusa un gran crecimiento de sus caudales en verano, disminuyendo en forma considerable en invierno. El máximo se registra en febrero y comienzos de marzo, y el mínimo en octubre, cuando su curso inferior se alimenta de la napa freática.

Paraná Medio e Inferior

El río Paraná, después de recibir al Paraguay, tuerce su rumbo en un ángulo casi recto y corre en sentido norte-sur, con una longitud de 1.100 Km2, a lo largo de una falla que separa las llanuras chacopampeanas de la Mesopotamia argentina. Es de aguas turbias, de lecho limoso, y menos rápido e impetuoso que en los tramos anteriores. ‘Tiene el aspecto majestuoso de un gran río de llanura.

Las barrancas de la margen oriental, correspondientes a la provincia de Corrientes y la parte norte de la de Entre Ríos, son altas, mientras que las de la margen opuesta, que corresponden al Chaco y norte de Santa Fe, son bajas y anegadizas, y se inundan con las crecientes, ensanchando la desembocadura de los riachos chaqueños que desaguan en él. Las aguas se infiltran a través de los terrenos poco compactos de la orilla santafesina y resurgen, formando arroyos de dirección paralela a la del río.

La diferencia de altura entre ambas márgenes se va invirtiendo paulatinamente al sur de la ciudad de Santa Fe, donde la costa entrerriana desciende y la santafesina se eleva en altas barrancas, como las que existen en los puertos de San Lorenzo, Rosario, Villa Constitución, San Nicolás y San Pedro, y que continúan hasta su desembocadura en el Plata. Toda la zona de su delta y margen izquierda, en territorio entrerriano, es inundable.

El   Paraná tiene en todo  este tramo escasas pendientes; frente a Corrientes disminuye 0,067 m. por Km. de recorrido, en La Paz 0,043 m., en Rosario 0,020 m., y frente a San Pedro 0,010 m., mientras que la profundidad es mayor hacia la desembocadura, oscilando en el tramo entre los 5 y 6 m. como media natural.

El caudal medio del río frente a la ciudad de Corrientes es de 15.420 m3/seg., mientras que a la altura de Paraná ha disminuido en 1.500 m3/seg., debido a que en la orilla chaqueña-santafesina parte de las aguas se han infiltrado, alimentando la napa freática. En la ciudad de Rosario se observa un aumento del caudal que vuelve a tener más de 15.000 m3/seg., hecho explicable por la desaparición de la zona de bañados.

El tramo del Paraná Inferior y Delta no tiene límites definidos, pero puede considerarse que se inicia a la altura de Villa Constitución, presentando un cauce sembrado de islas grandes y pequeñas, separadas de la costa y entre sí por una red de canales. El río ha ensanchado su perfil transversal, siguiendo una dirección este-sudeste, y se abre paso entre las barrancas muertas en D’Orbigny, Entre Ríos, llamadas así porque el agua sólo llega a ellas en las grandes crecientes, y las barrancas activas de la pampa ondulada, cortadas por una serie de pequeños cursos de aguas que se originan a pocos kilómetros de su desembocadura. Estos constituyen los desagües pluviales de esta franja ribereña, que sufrió un levantamiento posterior .al que afectó a toda la región. Son arroyos que ahondan sus valles y determinan secciones en el relieve de ondulaciones, tales como el Pavón, del Medio, el Ramallo, el Arrecifes y el Baradero.

De la orilla entrerriana le llegan los ríos Victoria y Nogoyá, que unen sus aguas en un laberinto de islas, formando una ribera baja y anegadiza. Frente a las islas Lechiguanas, que son las de mayor extensión, desemboca el arroye-Gualeguay.

En las variaciones de su caudal intervienen las precipitaciones de regiones de diferentes climas. El máximo caudal se registra a fines de verano, en febrero y marzo luego se inicia su bajante, con un leve repunte a fines de otoño. El estiaje se produce en invierno, especialmente en agosto.

El delta interior del Paraná es un elemento dinámico y en constante evolución debido a que las aguas, de gran turbiedad, arrastran materiales que se le incorporan, y que son aportados especialmente por los tributarios chaqueños. El cauce principal, después de Villa Constitución, se divide en dos brazos: el que sigue a la costa bonaerense, llamado Paraná de las Palmas y el que se dirige hacia Ibicuy, sobre la costa opuesta, conocido con el nombre de Paraná Pavón o Paraná Ibicuy. El delta exterior se forma donde el Paraná entrega sus aguas al Río de la Plata, a través de varios brazos, como el Paraná Bravo, Paraná Guazú, Paraná Miní, con riachos y canales intermedios.

Frente al río Uruguay, el delta está detenido en su crecimiento, pues las aguas de este río, aunque no son muy veloces, impiden la acumulación de los sedimentos.

Por su margen derecha, los afluentes más importantes del Paraná Medio e Inferior son los siguientes: el Negro, el Tapenagá, del Rey; dos importantes brazos llamados Paraná Miní y San Javier; el Salado, que vuelca sus aguas en el brazo Coronda, el Colastiné, y el Carcaraflá. AI sur de este último se encuentran los arroyos San Lorenzo, Luduefta, Saladillo, Frías, Seco, Pavón, del Medio, Ramallo, Cañada de

Laprida o de las Hermanas, de las Cuevas, Espinillo, Benavídez, Arrecifes y de Areco,

Los afluentes por la margen izquierda son, en Corrientes, los ríos Riachuelo, Empedrado, San Lorenzo, Santa Lucía, Batelito, Corrientes y Guayquiraró; y en Entre Ríos, los ríos Feliciano, Hernandarias, del Tala, Ensenada, Victoria, Nogoyá y Gualeguay.

De todos ellos, deben destacarse el Salado y el Carcarañá.El primero, como el Bermejo y el Pilcomayo, tiene un doble aspecto y modalidad; es un río serrano, con numerosos tributarios en su curso superior, y sin afluentes cuando atraviesa la planicie chaqueña.

El primer curso se desarrolla en el noroeste de nuestro país, en una región montañosa, y luego cruza la llanura chaco-pampeana. Al ingresar en Santiago del Estero recibe el nombre o de Salado, al cargarse de sales sus aguas, y atraviesa extensiones inundadas temporariamente con sus crecientes. La escasa pendiente del terreno favorece un curso variado y meandroso. En su sección terminal busca al Paraná, en una zona con lagunas y canales, donde se le une, por la izquierda, el río Saladillo o Amargo.

El delta es la desembocadura del río en varios brazos entre islas pantanosas en constante modificación; son propios de ríos que recorren un largo trecho en llanura y acumulan en este sector la gran cantidad de sedimentos que arrastran, mientras que el estuario está libre de islas, debido generalmente a la poca acumulación de los sedimentos en este sector.

Se denomina aluvión a los depósitos de materiales sueltos, especialmente arena y arcilla, producidos por el agua de los ríos que se desbordan. Las llanuras formadas por sedimentos que arrastran los ríos son llamadas aluviales. Cuando los sedimentos se acumulan en forma de elevaciones a lo largo de la ribera se los denomina albardones.

Se llaman maduros los ríos de llanura con muy poca pendiente y, por lo tanto, poca velocidad de la corriente, que tienden a formar en su recorrido meandros, o sea curvas amplias y continuas, o a divagar sin un curso fijo y determinado.

Los bancos son elevaciones del fondo del río producidas por la acumulación de sedimentos, generalmente arena. Las lagunas son extensiones de agua de menor superficie y profundidad que los lagos. Cuando sus aguas están cubiertas casi totalmente por vegetación, reciben el nombre de esteros. Los bañados se distinguen por ser zonas anegadizas, que no están permanentemente cubiertas por las aguas.

La napa freática es un depósito de agua subterránea, producto, generalmente, de la infiltración del agua superficial que se acumula entre dos capas impermeables.

El río Negro es el curso de agua más importante del interior chaqueño, y derrama sus aguas en el Paraná, junto, casi, a las del río Tragadero, luego de haber recorrido más de 160 kilómetros. La naturaleza y el hombre pare-cen haberse complotado para entorpecer la lenta marcha de las aguas del Negro. Los inmensos troncos de árboles añosos caen sobre el lecho del río y van formando, poco a poco, un verdadero esqueleto vegetal. Esto es observable especialmente en algunos puntos, como ocurre en la proximidad de la localidad de Makallé, donde su ancho no supera los dos metros, o en Colonia Popular, altura en la que sus aguas corren entre un intrincado laberinto de troncos muertos. El  río  Negro,  actualmente  no apto para la navegación, pasa por Resistencia antes de entregar sus aguas al Paraná. Por esa vía se introdujeron en el Chaco los primeros grupos de colonizadores y comenzaron luego a descender las riquezas de la región, que cargaban, en varios de los puertos que florecieron en sus márgenes, los barcos totalmente construidos en quebracho colorado.

de verano las que aportan los caudales más importantes, registrándose los mínimos en invierno, en su curso inferior, donde el río queda seco durante meses.

El Carcarañá nace en las sierras de Córdoba, en la confluencia de los ríos Tercero y Cuarto, atraviesa una zona de cañadas, y recibe las aguas del arroyo Las Tortugas, por la margen izquierda. En su tramo final tiene pequeños saltos producidos por afloramientos de toscas en el lecho. Las barrancas en este tramo Llegan a 20 m. de altura, al desembocar el Carcarañá en el riacho Coronda, que es uno de los brazos del Paraná.

Río Uruguay

Junto con el Paraná, forma el Río de la Plata. Tiene una longitud total de 1.612 Km. y su cuenca tributaria abarca zonas de precipitaciones abundantes que oscilan entre 1000 y 2000 mm. anuales; las nacientes están en la sierra do Mar, que las separan del Océano Atlántico, a sólo 50 Km. del mismo, casi frente a la localidad brasileña de Florianópolis.

El río Uruguay se forma por la confluencia de los ríos Pelotas y das Canoas, a los 2?o30′ de latitud sur y a los 52° de longitud oeste. En su curso superior es sinuoso y posee riberas abruptas con lecho rocoso y arenoso que forma pequeños saltos como el Moconá; hacia el sur de la confluencia del Pepirí’Guazú, cuando toma dirección Norte-Sur, corre a lo largo de una falla paralela a la del río Paraná. A la altura de la ciudad de Concordia tiene grandes desniveles en su lecho, dos de ellos muy importantes: el Salto Grande y el Chico. Hacia el sur de esta localidad aparecen en su cauce las mayores islas, como en el paraje denominado las Tres Bocas, donde son numerosas las islas grandes y los canales. Este paisaje desaparece después de la confluencia del río Gualeguaychú. Su curso se considera terminado cuando se une con el Paraná Bravo.

En su último tramo, la costa uruguaya es generalmente alta y rocosa, en tanto que la argentina presenta aluviones del Delta del Paraná. Sus aguas transparentes ponen de manifiesto el desigual poder de aluvionamiento de estos dos ríos, y la pauta de ello es que el Delta es obra casi exclusiva del Paraná.

El régimen de este río es consecuencia de las lluvias irregulares que caen en su cuenca, particularidad que se refleja en todos los tributarios. Sus máximos caudales se registran entre mayo y octubre, insinuándose una pequeña bajante en agosto. El estiaje se produce en verano, especialmente en febrero.

Recibe numerosos afluentes y los más destacados son por la margen derecha, en Brasil, Do Peixe, Chapecó, das Antas y Peripí Guazú; y en territorio argentino, Pepirí Miní, Aguapey, Miri-ñay, Timbé, Mocoretá y Gualeguaychú. Por la margen izquierda recibe en Brasil los ríos Ligeiro, Passo Fundo, da Varzea, Lyuhy Assú, Piratinin, Ibi-cuy, Guareim; y en el Uruguay, los ríos Arapey, Queguapey y Negro.

Río de la Plata

Es considerado el río más ancho del mundo, con 220 Km. en su desembocadura. Su longitud es muy reducida, sólo alcanza los 300 Km. Estas medidas le dan el aspecto de un embudo abierto hacia el océano Atlántico. Su cauce es de escasa profundidad, y su perfil longitudinal tiene muy poco declive, acusando 2 m. de profundidad, término medio, en sus nacientes, y 18 m. en su desembocadura.

El límite exterior del río está considerado como la línea que une Punta del Este, en el Uruguay, y cabo San Antonio, en la bahía de Samborombón, en la costa argentina.

Bajo la superficie del río, su fondo constituye un delta subfluvial, prolongación natural del delta del Paraná, con el mismo sistema de islas, arroyos y canales que aparecen como bancos y fondos bajos.

Entre las islas se destaca, por su posición estratégica, la de Martín García, formada por rocas cristalinas antiguas, del macizo arcaico de Brasilia; otras de menos extensión se desarrollan en la costa norte, como Flores, Lobos, San Gabriel y Hornos.

Presenta canales como el de Punta Indio, que ocupa la parte más profunda del río y se extiende hasta las proximidades del banco Chico, desde donde parten los canales Norte y Sur, que conducen al puerto de Buenos Aires. Estos tienden a cegarse, por la gran cantidad de material en suspensión que arrastran, de naturaleza principalmente arcillosa y arenosa.

El Río de la Plata comienza en el sitio en que concluyen, simultáneamente, el Uruguay y el Delta del Paraná. Desde este lugar hasta una línea que une Punta Piedra con Montevideo, se extiende el curso superior o interior, que presenta las mayores profundidades próximas a la costa uruguaya, en la que es frecuente encontrar cabos rocosos, farallones de piedra y bancos de arena. Por esta margen recibe el aporte de los siguientes tributarios: Santa Lucía, Carrasco, Solís Chico y Solís Grande. La orilla argentina de este tramo es baja y anegadiza y se encuentra muy urbanizada, especialmente entre Tigre y Quilmes. Son tributarios los arroyos Maldonado y Riachuelo.

El curso exterior o inferior se caracteriza por un decisivo ensanchamiento y un progresivo aumento de la profundidad. En la costa argentina baña la bahía de Samborombón, en la que son comunes las acumulaciones de fango convertidas en cangrejales, y donde desembocan el Samborombón y el Salado.

El Río de la Plata presenta actualmente un estado de equilibrio, ya que los cambios producidos en los últimos tiempos son muy pocos y de orden secundario.

GEOMORFOLOGIA

El régimen depende de tres factores: las modalidades de las aguas que le aportan sus dos grandes tributarios, las mareas y los vientos. El efecto del primero es pobre, pues a pesar de la cantidad de agua que traen las crecientes del Paraná y del Uruguay, no llega a influir demasiado, porque la forma de embudo da lugar a que se explaye a lo ancho, sin afectar el nivel. Las mareas que provocan trastornos en su régimen, se manifiestan en todo el Plata y en el curso inferior de sus dos grandes tributarios.

Los vientos que influyen en el Río de la Plata son el Pampero y la Sudestada. El primero arrastra las aguas hacia la ribera septentrional.

La parte norte de la cuenca del Plata, o sea las cuencas de los ríos Paraná Superior y Paraguay Superior, pertenece al escudo de Brasilia, elemento arcaico muy antiguo, constituido por rocas muy resistentes, que desde la era primaria o paleozoica no ha experimentado plegamientos. Durante la era secundaria o mesozoica estuvo sometido a una intensa erosión que lo convirtió en una superficie plana, al mismo tiempo que se incorporaron capas de sedimentos intercalados con rocas, producto de la actividad volcánica.

En la era terciaria, al levantarse la Cordillera de los Andes, se produjeron algunos desplazamientos que hicieron perder la continuidad de las capas de la superficie terrestre; desde entonces, y hasta la actualidad, prosiguen variados procesos erosivos, entre los cuales se destaca el fluvial, por el efecto producido en el relieve, el que se muestra seccionado y recibe en la región el nombre de «taboleiros».

La región ubicada al oeste del Paraguay-Paraná, ocupada por la llanura chaco-pampeana, sufrió desplazamientos y movimientos de sedimentación. La intensidad de este fenómeno no ha sido la misma en todas partes, lo que nos da la pauta de que el movimiento de descenso no ha sido uniforme, y así se observa que las rocas que constituyen la base del subsuelo, no se encuentran a igual profundidad.

La parte chaqueña de la región situada en el norte de la llanura está recorrida por los ríos Pilcomayo, Bermejo y Salado, por lo que tiene especialmente sedimentos de origen fluvial, transportados por estos ríos y acumulados, en virtud de la débil pendiente del territorio.

La región pampeana constituye una llanura formada por sedimentos, especialmente loes, arrastrados por los vientos.

La región mesopotámica aparece claramente diferenciada de las anteriores. Circundada por los ríos Paraná y Uruguay, carece de homogeneidad en el paisaje, y de norte a sur se suceden, primero, la meseta misionera que forma parte del paisaje ya descripto al hablar de la geomorfología de la cuenca superior del Paraná, luego los esteros de Corrientes, con zonas de aguas estancadas, y finalmente las lomadas entrerrianas, que constituyen elevaciones muy chatas y suaves, cubiertas de sedimentos modernos, erosionados por una serie de ríos que las seccionan. Esta región sé continúa en el delta del Paraná, formado por islas, grandes brazos del río y riachos menores que tipifican el paisaje.

La cuenca, ocupada por los afluentes de la margen izquierda del río Uruguay, está formada, en la parte norte, por una meseta recubierta por capas sedimentarias y mantos basálticos, y en la parte sur por las cuchillas uruguayas, elevaciones rocosas que separan la cuenca del Plata, de las de los ríos que desembocan directamente en el Atlántico.

Clima

El trópico de Capricornio atraviesa la cuenca a la altura de la ciudad de San Pablo por lo que un 40 por ciento su parte norte, pertenece a la zona tropical, y su parte sur pertenece a la zona templada.

Temperatura

Según la altitud geográfica y la estación del año, la cantidad de energía solar varía en la cuenca, siendo máxima en el norte en verano, y mínima en el sur; la radiación solar recibida en las regiones donde la atmósfera tiene alto contenido de vapor de agua, y donde el cielo está cubierto en gran parte de nubes.

Presión atmosférica

La presión atmosférica, que depende de la temperatura y de la altura del lugar, es el peso que ejerce el aire sobre la superficie terrestre y sobre todos los cuerpos que hay sobre ella.

En las áreas con temperaturas mayores que las que la circundan, el aire es más caliente y liviano, por lo que asciende, determinando un centro ciclónico, de baja presión, que aspira los vientos de las otras áreas. En los centros anticiclónicos de alta presión, el aire está frío y pesado, por lo que desciende, esparciéndose hacia otras zonas de menor presión.

Como el medio continental se enfría y se calienta con más rapidez que el océano, y teniendo en cuenta que la presión depende de la temperatura, la que a su vez varía con las estaciones, los centros de presión instalados en el continente son estacionales o periódicos, mientras que en el mar son permanentes y sólo sufren desplazamientos hacia el norte y hacia el sur en las distintas épocas del año.

En lo que respecta al análisis de la presión atmosférica en la Cuenca del Plata, tiene especial importancia el anticiclón del Atlántico Sur, que emite vientos en sentido contrario a las agujas del reloj, produciendo una corriente de aire en dirección nordeste a sudoeste, sobre la parte brasileña de la cuenca. En verano, este centro se traslada al sur y se aleja del continente, en el que se instala un área ciclónica en el noroeste de nuestro país, que influye en el clima de la cuenca pues atrae los vientos provenientes del mar, cargados de humedad, que penetran hasta el interior del continente, por ausencia de un relieve elevado que los detenga.

Menos influencia en el clima de la cuenca tienen las masas de aire polar que determinan una disminución de la temperatura, como asimismo lo hacen los vientos locales, como el Pampero y a Sudestada. El primero es un viento ‘río, seco y fuerte, que sopla del sudoeste sobre la llanura pampeana, m los momentos en que el aire es normalmente cálido y húmedo. El avance del Pampero determina un brusco cambio en las temperaturas, y lluvias en la zona de contacto con el dre húmedo y cálido. La Sudestada se  produce cuando una masa de aire procedente de las regiones frías del Atlántico Sur es atraída hacia la zona del Plata, penetra en las regiones aledañas siguiendo la dirección del cauce de dicho río, y sopla durante varios días, lo que determina que la temperatura se mantenga baja y estacionaria y se produzcan lluvias intermitentes.

Precipitaciones

Al analizar las precipitaciones en la Cuenca del Plata se observa un gran contraste entre las escasas lluvias en el oeste y las abundantes precipitaciones en el este,, en las sierras costeras brasileñas, cerca de San Pablo, donde alcanzan hasta 4000 mm. anuales. En general, los valores disminuyen del este hacia el oeste y además, las precipitaciones son mayores en el norte que en el sur.

Las zonas de altas precipitaciones se encuentran entre el río Paraná y la costa atlántica, en las tierras montañosas de los estados de Paraná y Santa Catalina, en Brasil, donde la presencia del relieve facilita el ascenso de las masas de aire y éstas al subir se enfrían, condensan su humedad, y producen lluvias.

Es interesante conocer las variaciones en las precipitaciones que se producen a lo largo del año, además de saber la cantidad total de lluvia caída durante el mismo. Una característica de la mayor parte de la cuenca es la escasez pluvial en el invierno, debido a que durante dicha estación existe en el continente un centro anticiclónico, que emite vientos, alejando las masas de aire húmedo del océano Atlántico.

Este tipo de clima, de carácter tropical, con lluvias en verano y sequías en invierno, se encuentra principalmente en el oeste de la cuenca y en las regiones al norte del trópico. Hacia e! sur, es paulatinamente reemplazado por un régimen caracterizado por una mayor persistencia de lluvias durante todo el año. Por otra parte, mientras que en el área de la desembocadura de la cuenca llueve de 900 a 1000 mm. por año, la cantidad de precipitaciones aumenta al nordeste de la misma, llegando a un promedio de 2500 mm. anuales.

Además, y siempre con relación a las precipitaciones, existen dos zonas de transición: una con la máxima de lluvias en otoño, ubicada en la provincia de Buenos Aires y a lo largo del río Paraná, y la otra, más hacia el norte, en la ribera del río Paraguay,, en donde la máxima precipitación comienza en el verano y se prolonga durante todo el otoño.

En la primera zona, la concentración de lluvias en los tres meses veraniegos es superior al 45 por ciento. En la estación seca sólo se produce un 5 por ciento.

En la segunda zona, con precipitaciones durante todo el año, llueve el 30 por ciento del total en los meses más húmedos y en los más secos el 20 por ciento, por lo que no se puede hablar de meses húmedos y secos.

Suelos

El suelo es la parte superficial de la corteza terrestre, formado por materiales que son modificados tanto por influencias climáticas como biológicas. El material originario, anterior a dichas modificaciones, recibe el nombre de roca madre, y la distinta textura, estructura y composición de sus minerales, influye también en la formación de los suelos.

La vegetación, también incide, modificando la composición y las características físicas de los suelos, ya que actúa, a veces, como una cubierta protectora, influyendo en la temperatura de los mismos. Los suelos cubiertos nunca se calientan excesivamente, se enfrían con más lentitud, y retienen parcialmente el agua de lluvia, facilitando de esta manera la evaporación del agua, e impidiendo que penetre a mayores profundidades.

El humus, parte del suelo, es el resultado de la descomposición de los vegetales y contribuye a la fertilidad del mismo.

En la cuenca del Plata los suelos son fundamentalmente pedalférricos y de pradera. Los pedalférricos son suelos sujetos a un intenso lavado, como consecuencia de grandes lluvias, que actúan en un ambiente de elevada temperatura. Las rocas sufren alteraciones físicas y químicas, y la materia orgánica, producto de la descomposición de animales y vegetales, desaparece en su mayor parte. El agua se infiltra y lava el suelo, dejando en la capa superficial el aluminio y el hierro. Este último es el que produce el característico color rojizo. Estos suelos son conocidos como «lateríticos», del latín «later» (ladrillo), en virtud de su color pardo rojizo.

Según las condiciones de la roca madre, del relieve y las diferencias del clima, este tipo de suelos, sin perder sus características, sufre variaciones.

Los suelos lateríticos de llanura difieren de los de mesetas, como los de Brasil y Misiones. Además, en estos últimos, existen diferencias entre los derivados de meláfiros y los derivados de areniscas rojas.

Los suelos de praderas evolucionan bajo un clima húmedo, en el que el lavado del suelo resulta atenuado por el espeso manto de vegetación herbácea que lo cubre. Bajo estas condiciones el contenido de materia orgánica es alto, y según el clima en que se desarrollan, pueden ser negros o rojizos. En estos últimos, la proporción de materia orgánica es menor.

Paraná Superior

Río Paranaiba

Su cuenca ocupa la región septentrional de toda la cuenca del río Paraná Superior y colecta las aguas de una región con más de 230.000 Km2. Se extiende entre los paralelos 15° 30′ y 20° de latitud sur y los meridianos 46° y 53° de longitud oeste y ocupa parte de los estados de Minas Geraes y Goias, en la región centro Este de Brasil; posee una extensa red de tributarios que se originan en las sierras Santa María, dos Pirineos, Tapiocanga, dos Piloes, da Matto, da Corda y da Canastra.

Esta cuenca, como la de los demás afluentes del Paraná Superior, forma parte del Macizo de Brasilia, y el paisaje de la misma es el resultado de su estructura muy antigua y de los factores climáticos. Por la edad, el relieve presenta formas chatas, aplanadas, que tienden a nivelarse. La intensa erosión sufrida en el transcurso de millones de años, fue transformando esta zona montañosa en una superficie suavemente ondulada con restos de elevaciones.

Los ríos de esta región son muy caudalosos debido a la gran cantidad de lluvias (1000 a 2000 mm. anuales), y provocan una erosión fluvial muy intensa, que secciona el relieve y determina el aspecto particular del paisaje. Este está constituido por enormes masas tabulares, que en el Brasil reciben el nombre de «taboleiros», o de «chapadas», cuando tiene mayor extensión. En estos lugares, donde el Paranaiba cortó la meseta, queda al descubierto el soporte cristalino, es decir, las rocas más antiguas como el granito, el gneis, y los micasquitos.

En la región septentrional de la cuenca del Paranaiba, donde corren los afluentes de la margen derecha, la meseta presenta afloramientos de rocas muy antiguas como el granito. En la margen izquierda de la cuenca, las rocas antiguas sólo se encuentran en el fondo de los valles, mientras que la parte superficial está formada por rocas eruptivas y areniscas rojas de la era secundaria.

La cuenca del Paranaiba, ubicada al norte del trópico de Capricornio, se caracteriza por tener un clima tropical, con elevadas temperaturas medias que oscilan entre los 22° y 25°, con diferencias diurnas muy notables.

Las temperaturas son considerables durante el día, debido a la escasa nubosidad que hay en la atmósfera, pero durante la noche se produce un descenso, como consecuencia de la irradiación nocturna. Las oscilaciones anuales de la temperatura son muy poco significativas, y sólo por el régimen de lluvias se nota el paso de una estación a otra.

Las precipitaciones fluctúan entre 1000 y 2000 mm. anuales, en todo el paisaje, y disminuyen de este a oeste por influencia de la distancia al océano. Las mayores lluvias corresponden al verano, cuando se instala en el interior del continente el centro de baja presión que atrae los vientos procedentes del océano, y que por provenir de este medio tienen una considerable humedad; a ello se agregan las lluvias convectivas que se producen diariamente. El invierno es seco, por la presencia de un centro anticiclónico que no permite la influencia de los vientos húmedos del mar.

En la cuenca del Paranaiba predominan los suelos lateríticos, derivados en gran parte de areniscas y arcillas rojas.

Río Grande

La cuenca de este río, que abarca 140.000 Km2, está ubicada entre los 19»30′ y 23o de latitud sur y los 44o y 51° de longitud oeste.

Recorre una región de más de 1000 Km. de extensión, con mesetas escalonadas, cortadas por valles poco profundos en el nordeste y separados por lomadas bajas, mientras que al sudoeste, el río se ahonda y desciende 200 m. en 50 Km. de recorrido. A uno y otro lado dé esta fosa abierta por la erosión del río, el paisaje es prácticamente llano.

En el este de la cuenca, afloran rocas muy antiguas, compactas y rígidas, mientras que hacia el interior de la misma, dichas rocas se encuentran cubiertas por otras sedimentarias de formación posterior. Al oeste predominan las areniscas rojas atravesadas por capas de lavas, que se depositaron sobre la superficie de los sedimentos.

En la cuenca del río Grande hacia el norte de los 20° de latitud sur, se repiten las condiciones enunciadas en la del Paranaiba. Hacia el sur de la latitud indicada las características comienzan a cambiar. La amplitud térmica anual aumenta gradualmente hacia el sur, registrándose temperaturas promedios de 14o y 21°, siendo la media del mes de julio inferior a 18°. En cuanto a las lluvias, tienen todavía un máximo en el verano y un mínimo en invierno, y estas condiciones se modifican paulatinamente en el sur.

Los suelos de esta cuenca son lateríticos, con características similares a los de la cuenca del río Paranaiba.

Alto Paraná

La cuenca del Alto Paraná está ocupada por el macizo brasileño, y se halla surcada profundamente por valles. Estos presentan una sucesión de perfiles que oscilan entre los maduros, o sea muy erosionados, y los juveniles, con numerosos desniveles, que provocan cataratas y rápidos como los de Guaira y de Urubú Punyá. La zona este de esta cuenca es una meseta atravesada por los afluentes de la margen izquierda del río, que forman prolongadas gargantas, por medio de cañones abiertos en los sedimentos antiguos. Este fenómeno se registra en el Iguazú en la famosa Garganta del Diablo, y se repite en la región de San Pablo donde los ríos producen profundos surcos dando lugar, en muchos casos, a rápidos y saltos como en el río Tieté.

La estructura de esta meseta se transforma paulatinamente de norte a sur; en el norte los terrenos son de origen cristalino, y abarcan la zona oriental de los territorios de San Pablo y Paraná, mientras que en el sur se encuentran capas de rocas sedimentarias, a las que se asocian rocas eruptivas, que cubren el occidente del Estado de San Pablo y la mayor parte del Estado de Paraná.

Puede considerarse a esta cuenca dividida en una región oriental y otra occidental,, con variantes geornorfológicas considerables, En la región oriental, la meseta no presenta un paisaje regular y uniforme. Su topografía es variada debido a sucesivas fases de erosión, producto de los agentes externos. El viento, la temperatura y el agua, a través de la acción fluvial, han labrado intensamente el relieve, dando lugar a un paisaje característico con cimas de rocas duras y resistentes como el granito. Una gran extensión presenta, en la parte superficial, mantos de areniscas rojas, aflorando capas de lavas, especialmente a lo largo del río, y ocupan una de las extensiones mayores de la tierra con un espesor que ha sido calculado, aproximadamente, en 600 m. Junto con estas rocas volcánicas se encuentran numerosos elementos sueltos, producto de la alteración y descomposición de rocas preexistentes. Esta estructura geomorfológica llega a nuestro país, abarcando toda la provincia de Misiones, en tanto que la sección correntina de la cuenca es un complejo palustre, compuesto de pantanos, lagunas y esteros.

La región occidental muestra, en el territorio brasileño, similares características geomorfológicas, mientras que en territorio paraguayo se caracteriza por lomadas bajas de rumbo general norte-sur, con escasos afloramientos rocosos. Las lomadas presentan mayor inclinación hacia el oeste y bajadas más suaves hacia el este. En las cuencas de los ríos Monday y Acaray, la erosión ha destruido parcialmente las areniscas de la era secundaria dando lugar a zonas deprimidas, bajas, donde abundan los terrenos pantanosos.

La cuenca del Alto Paraná se halla situada en su mayor parte por debajo del Trópico de Capricornio, factor que determina sus características climáticas, en especial las temperaturas, que en promedio disminuyen con el aumento de latitud. Además, las amplitudes térmicas anuales aumentan y, por lo tanto, hay una mayor diferenciación de las estaciones.

Las lluvias son abundantes durante todo el año, hasta el punto de que más de la mitad de la parte oriental de la cuenca no tiene un período seco. La pluviosidad local está relacionada con el relieve, de tal modo que las zonas más elevadas son las más lluviosas, especialmente cuando están situadas en la dirección de las masas de aire que vienen cargadas de humedad y que, al chocar con el relieve, deben ascender, se enfrían, condensan su humedad, y provocan precipitaciones, como ocurre con la meseta brasileña que abarca la zona oeste de los Estados de Santa Catalina y Paraná. Otra característica del régimen pluviométrico, es la transición de zonas que tienen lluvias en verano y un período seco en invierno, a zonas de lluvias distribuidas a lo largo de todo el año. Esta transición tiene lugar a la altura del río Paranápanema, ya que en el norte las lluvias se producen en primavera-verano y el estiaje, o período más seco, en otoño e invierno.

Con el aumento de la latitud, las precipitaciones se dan durante todo el año por el intercambio de masas de aire desde el continente al mar y viceversa.

En la región norte de la cuenca se da un clima con temperaturas medias mensuales superiores a 18°, sin amplitudes térmicas pronunciadas, y dos estaciones bien definidas: la lluviosa en verano y la seca en invierno. En verano dominan las corrientes de aire ecuatorial que producen abundantes lluvias y tormentas; en invierno se experimenta la influencia de corrientes de aire del medio continental tropical que originan un largo período de sequía.

En el sur de la cuenca el cuma tiene temperaturas medias menos elevadas, con veranos suaves e inviernos frescos, y lluvias durante todo el año, por influencia de las masas de aire ecuatoriales y de los vientos provenientes del Atlántico. La incidencia de estos últimos disminuye hacia el interior del continente, perfilándose una estación seca.

Hacia el sur la diferencia entre las estaciones es mayor, y cuando hay invasiones de aire polar se producen las heladas.

El suelo típico de toda la cuenca del Alto Paraná es el pedalférrico, caracterizado por su riqueza en hierro y aluminio.

Río Hete

Nace al suroeste de Mantiqueira y corre a través de cadenas montañosas en las que afloran rocas graníticas antiguas, muy resistentes, que determinan un curso muy tortuoso. En su curso superior la cuenca tiene el aspecto típico de una peniplanicie cristalina, en el medio presenta una meseta de areniscas rojas sedimentarias, producto de la alteración de otras preexistentes. Cerca de su desembocadura predominan capas de lavas, consolidadas a fines de la era secundaria.

El clima de la cuenca del Tieté es similar al de la cuenca del Alto Paraná. Las temperaturas son altas durante todo ei año, las oscilaciones estacionales son insignificantes en el este, aumentando hacia el interior. En invierno avanzan ramificaciones de las ondas de aire frío del sur hasta San Pablo, produciendo algunas heladas. Las precipitaciones son. abundantes, las máximas se producen en verano, y el invierno es seco.

Los suelos son pedalférricos, con sus características tonalidades rojizas.

Río Paranapanema

La parte superior de la cuenca del Paranapanema comprende una región de rocas cristalinas, suavemente onduladas, con restos de montañas profundamente erosionadas que obligan al curso del río, en este tramo, a adaptarse a sus contornos. La mayor parte de la cuenca es una meseta de areniscas rojas con capas de lavas, en especial sobre su margen izquierda, que se depositaron en el período triásico, de la era secundaria.

El clima es templado, cálido y húmedo, y si se tienen en cuenta las temperaturas, se advierte una mayor diferenciación entre las estaciones, que la existente, por ejemplo, en la cuenca del Tieté.

Las precipitaciones, incluso en el interior, son superiores a 1000 mm. anuales, y aumentan hacia el este por la mayor proximidad del mar. Hacia el sur comienza la zona de transición entre la región tropical y la subtropical, con máximas precipitaciones en verano e inviernos secos la primera, y con lluvias durante todo el año la segunda.

En cuanto al suelo, se repiten las características de los de la cuenca del Alto Paraná.

Río Iguazú

La cuenca de este río, calculada en 68.000 Km2, es de formación sedimentaria, con un basamento arcaico, muy antiguo, que corresponde al escudo de Brasilia y aflora en todo el curso superior. La formación sedimentaria está compuesta especialmente por capas de la era secundaria. Las rocas predominantes son comunes a toda la cuenca del Alto Paraná: areniscas, pizarras, calizas.

La topografía actual se debe, sobre todo, a las erupciones de lavas que surgieron del interior de la corteza terrestre, las que al consolidarse en el exterior, casi taparon las areniscas existentes, permitiendo su conservación. Esta formación recibe, en Brasil el nombre de «trap» y fue transformada por efecto de la erosión fluvial, dando lugar a la formación de un suelo particular de tipo laterítico, con frecuentes costras de piedra rojiza, rica en hierro, llamada en el lugar piedra «tacurú».

El clima es subtropical sin estación seca, con escasa oscilación anual de temperaturas y abundantes precipitaciones que disminuyen hacia el oeste, ya que la cercanía del mar regula aquéllas y aumenta la humedad. Los veranos son cálidos, con temperaturas superiores a 26° en enero, y los inviernos son suaves; dominan los vientos del norte, nordeste y noroeste.

Río Paraguay

Alto Paraguay

La cuenca del Alto Paraguay configura una región compleja en su estructura, presentando en su parte central una llanura con sedimentos arrastrados por los ríos y rodeada de mesetas.

En la sección serrana, la cuenca ha sido profundamente recortada por la erosión fluvial, advirtiéndose rocas desintegradas y alteradas por este tipo de erosión. Entre el afluente Cuyabá y el río Paraguay, el paisaje es típicamente montañoso, con cadenas paralelas compuestas por rocas de la era primaria, separadas por valles también paralelos, a través de los cuales corren las aguas en estrechas gargantas. El macizo arcaico, compacto y rígido, aflora en los contornos de la cuenca. En el Oeste forma la meseta boliviana, y en el Este, una -terraza, en la zona conocida con el nombre del Pe de Serra, donde afloran en especial pizarras arcillosas alteradas.

A lo largo del río Paraguay, entre la localidad de Cáceres y los 20° cié latitud sur, se observan en la llanura aluvial, afloramientos de cuarcitas y calizas.

Por hallarse ubicada esta cuenca en el interior del continente, la influencia marítima en su> clima es muy reducida, lo que ocasiona amplitudes térmicas diarias más acusadas que en otros lugares de la misma latitud. Durante la noche se. producen marcados descensos de la temperatura, especialmente durante el invierno en el norte de la cuenca donde influye, además, el relieve.

Las temperaturas medias anuales son altas y la oscilación estacional es escasa, propia del clima tropical. La localidad de Cuyabá, por ejemplo, tiene 26° en el mes más cálido y 23° en el más frío.

Las masas de aire que dominan la región en las diferentes estaciones, influyen en la cantidad de precipitaciones, y por ello en la cuenca se suceden los veranos húmedos y los inviernos secos. En verano se producen lluvias convectivas, por la presencia de masas cargadas de humedad en un área recalentada. En invierno, por el contrario, las lluvias son muy escasas debido a la presencia de aire seco, relativamente estables, que no producen nubosidad.

En la localidad de Cuyabá, antes citada, llueve 1425 mm. anuales, de los cuales la mayoría se precipitan en verano. El número de días lluviosos mantiene esta característica: en enero llueve dieciocho días y en julio sólo uno.

La cuenca del Alto Paraguay se halla en una zona de clima cálido y húmedo que favorece la formación de suelos lateríticos.

En la región de El Pantanal predominan suelos aluviales, producidos por la acumulación de los sedimentos que arrastra el río.

Paraguay inferior

La cuenca de la margen izquierda del Paraguay Inferior abarca una región de relieve suave, con una altura media de 250 m. sobre el nivel del mar. Los contornos de la misma están dados por sierras y cerros que la separan de la cuenca del Paraná.

En el norte, donde el relieve es suave y la pendiente general se dirige de este a oeste, se caracteriza por llanuras onduladas y grandes esteros, con escasos afloramientos de rocas antiguas, bajo una cubierta casi continua de sedimentos recientes. Entre los ríos Apa y Aquidabán se encuentran una serie de calizas de color gris, generalmente claro, en forma de estratos o capas delgadas, que a menudo presentan granos finos.

Es una región que ha sido fracturada, sufriendo dislocaciones que impiden la continuidad de las capas. Hacia el este de la cuenca, en las cabeceras de los tributarios, se encuentra una meseta basáltica que tiene su continuidad en Brasil. En la región central hay varios cordones serranos que reciben el nombre local de «cordilleras» pero que no sobrepasan los 450 m. sobre el nivel del mar. El sur de la región, cruzada por el río Tebicuary, se caracteriza por un relieve suave y ondulado. Son frecuentes los espacios ocupados por esteros sin afloramientos rocosos. Aparecen sedimentos terciarios y cuaternarios, representados por los aluviones que arrastran los ríos.

La franja que bordea al río Paraguay por su margen izquierda, con un ancho de 100 a 300 Km., es un paisaje de transición entre el Gran Chaco en. el oeste, las serranías en el este y la pampa en el sur, y comprende una zona hundida por movimientos de ascensos y descensos de los bloques arcaicos. El río Paraguay no corre por el centro de esta depresión sino que ocupa el sector occidental. Algunos autores atribuyen esta circunstancia a que el río recibe sus principales afluentes desde el Este y, por tal motivo, el rellenamiento de la depresión se lleva a cabo en ese sentido, pero no se descarta la posibilidad de que el curso actual del río corresponda a una falla similar a la del Paraná.

La cuenca de la margen derecha del Paraguay Inferior constituye una extensa llanura de muy débil pendiente, formada por la acumulación de sedimentos, donde los afloramientos de rocas antiguas son excepcionales. Desde el punto de vista geológico presenta una uniformidad notable, predominando arenas, limos y arcillas de desigual coloración. Esta región recibe la dersc minación de Gran Chaco y se la divide en tres secciones: Chaco Boreal al norte del río Pilcomayo, Chaco Central, entre este río y el Bermejo, y Chaco Austral, al sur de este último.

El   Gran  Chaco   es   una  llanura  con depresiones chatas y lomadas bajas y suaves, que se perciben en tiempos de lluvias, cuando las partes más elevadas se destacan como islas en las zonas inundadas. Desde comienzos de la era terciaria, la región constituye una zona de hundimientos y de sedimentación, entre la cordillera de los Andes en el oeste y el escudo brasileño en el este. Perforaciones realizadas permiten reconocer que el subsuelo firme y los sedimentos primarios y secundarios se encuentran a profundidades diferentes, de donde se deduce que sufrió dislocaciones y fallas. Los sedimentos más recientes que llenan la depresión chaqueña, son de origen terrestre, ya que el viento depositó arenas finas y loes. Asimismo, se encuentran sedimentos aluvionales cuaternarios y terrenos pantanosos muy extensos.

El rasgo más llamativo del clima chaqueño es el intercambio de masas de aire tropical con aires fríos australes, debido especialmente a que los vientos no encuentran obstáculo alguno en estas llanuras. Predominan los de los cuadrantes norte y sur y son raros los días de calma. Cuando sopla el viento norte, las temperaturas pueden ascender bruscamente a más de 40°, aun en los meses fríos de agosto y setiembre, mientras que el Pampero, proveniente del sur, produce bajas temperaturas en cualquier estación.

Las temperaturas medias de verano oscilan entre 24° y 30°, observándose máximas locales de más de 40°. Las oscilaciones diurnas son considerables y pueden llegar, hacia el oeste, de 15° a 20°, registrándose temperaturas bajo cero durante la noche. Dicha amplitud disminuye hacia el este.

Las precipitaciones suelen ser muy intensas. Á menudo, el total anual cae en pocos días, en aguaceros torrenciales. El período de lluvias cubre los meses de octubre a marzo, mientras que durante el resto del año el clima tiende a ser seco. Esta característica se va atenuando de oeste a este, y en la sección oriental de la cuenca llueve todo el año de 1200 a 1400 milímetros.

En el sur de la cuenca son comunes las lluvias frontales, que se producen cuando masas de aire frío entran en contacto con el aire cálido ecuatorial.

En definitiva, se dan en la cuenca del Paraguay Inferior dos tipos de clima: el subtropical, sin estación seca, y el tropical, con estación seca. El primero comprende el área oriental y reconoce como principales características la escasa oscilación anual de temperaturas y la abundancia de precipitaciones durante todo el año. La temperatura medida en el mes de enero es de 26°, los inviernos son suaves, con temperaturas superiores a los 13°. La oscilación diaria de temperatura es también escasa, ascendiendo a 8° en verano, cantidad que desciende aún más en invierno. Estas mínimas diferencias se deben a la intensa humedad del aire. Predominan el viento norte, que produce lluvias y tormentas, y el sur, que limpia la atmósfera.

El segundo tipo de clima abarca el oeste de la cuenca, en el que predominan las precipitaciones en el verano, y el invierno es seco. Las lluvias son menos abundantes de oeste a este, por la menor influencia del océano Atlántico. La temperatura se caracteriza por una mayor amplitud anual, y alcanza valores más elevados en el occidente por efectos de la lejanía del mar. En el este de la región las condiciones climáticas comienzan a ser distintas; las lluvias mantienen un máximo durante el verano, pero el invierno no es totalmente seco. La oscilación anual es menor, alcanzando, en Asunción, los lio. La temperatura media anual es de 22°; las heladas, poco frecuentes, se deben a la influencia del Pampero.

Los vientos del norte son frecuentes durante todo el año. En verano soplan, además, los del este y nordeste, que producen importantes precipitaciones. En invierno predominan los vientos del sur.

La región del Gran Chaco presenta, por razones climáticas, dos tipos de suelos. Los pedalférricos pardos, que ocupan una angosta franja paralela al Paraguay y se componen de elementos finos, desde la arena hasta la arcilla, mezclándose en algunas regiones con elementos de origen cólico. Las precipitaciones abundantes en esta región determinan un lavado del suelo, despojándolo de sus elementos solubles, de manera que los mismos, como ocurre en otros casos ya analizados, son pobres en sílice y ricos en hierro y aluminio.

La presencia de un clima menos húmedo hacia el oeste, determina la existencia de suelos con caracteres de transición, que los acercan paulatinamente a los pedocales rojizos, ya que las lluvias son insuficientes para producir un intenso lavado en los mismos. Estos suelos son ricos en bases alcalinas, pues presentan acumulaciones de carbonato de calcio y yeso, y derivan de una roca madre que está integrada por elementos sueltos como loes, arcillas y arena. La calidad de los suelos disminuye hacia el norte.

Río Pilcomayo

La cuenca de este río está caracterizada por la presencia de cauces muertos, más o menos evolucionados, y cegados, en trechos, con madrejones, hoyadas, quebradas e isletas.

Las características geomorfológicas, climáticas y édafológicas de esta cuenca son las correspondientes al Chaco, descriptas en el punto anterior, al tratar la cuenca de la margen derecha del Paraguay Inferior.

Río Bermejo

Geológicamente es una profunda cubeta de acumulación de materiales sedimentarios de desigual espesor. La acción fluvial y cólica modificó el relieve, en especial el río depositó sedimentos y labró cauces con altas terrazas. Las crecientes del Bermejo obstruyeron sus lechos y cambiaron su curso dando lugar a una topografía de madrejones.

Como en el caso anterior, la morfología, el clima y la edafología, coinciden con los del Chaco.

Paraná medio e Inferior

La cuenca del río Paraná Medio e Inferior es una región fracturada en bloques por movimientos que tuvieron lugar a fines de la era secundaria y comienzos de la terciaria, y que se reactivaron a fines de esta era, acumulándose luego, en la cuaternaria, depósitos de origen fluvial, marinos y terrestres.

Los vientos y las aguas formaron un extenso manto de limos y loes que se depositaron en distinto ambiente físico. La acumulación de los limos se produjo en el seno de las aguas, mientras que los loes, sedimentos terrestres, fueron arrastrados por los vientos.

La región ocupada por la cuenca de sus afluentes de la margen derecha es baja y anegadiza, con lagunas, esteros y bañados, que provocan un desagüe defectuoso hacia el Paraná, fenómeno producido por el predominio de una capa de arcilla, que cubre el terreno y dificulta la infiltración de las aguas. Es una región de llanura con relieve uniforme, que desciende suavemente hacia el sudeste, donde los ríos divagan tornándose meandrosos.

Lo analizado corresponde a las regiones del Chaco y la Pampa, geomorfológicamente iguales, pero distintas desde el punto de vista climático.

A la altura de la localidad de Barrancas, en la provincia de Santa Fe, comienzan a perfilarse las características del Paraná Inferior, con orillas barrancosas en esta margen. El paisaje presenta suaves ondulaciones, que dan a esta parte el nombre de pampa ondulada, debido a la red hidrográfica que la secciona y erosiona.

La cuenca de los afluentes de la margen izquierda, que abarca parte de la Mesopotamia, se puede dividir en dos regiones bien definidas: la zona de los esteros correntinos, y la de las lomadas entrerrianas. La primera constituye una llanura baja con escasa pendiente hacia el sudeste, como lo indican los ríos que la surcan. El suelo, formado por arenas y especialmente arcillas, que mantienen una constante humedad superficial, determina la presencia de grandes extensiones ocupadas por lagunas y esteros que, en conjunto, se reparten en zonas paralelas, alargadas, de nordeste a sudoeste, que atraviesan la provincia de Corrientes, formando los esteros de Ibera y Santa Lucía. La región del Ibera es el complejo palustre más importante de Corrientes.

Por la disposición alargada que presentan todas estas lagunas y esteros, surgieron teorías que las consideran antiguos cauces del río Paraná. Se supone que, en la era terciaria, el Paraná desembocaba a esa altura en el Mar Entrerriano, cuyos sedimentos se encuentran en la Mesopotamia, y los esteros habrían sido distintos brazos del delta del río.

La margen occidental del Paraná era más alta que la oriental, pero a fines del terciario se produjo el levantamiento de la Mesopotamia, lo que determinó que el río buscara su desagüe hacia el sur. El alejamiento de la desembocadura del río y el levantamiento de la zona de los esteros, coincidió con un cambio en el clima, de tropical a árido, lo que explica la presencia de los médanos que existen en la región. La superposición posterior de un nuevo período climático húmedo sobre este paisaje árido, explica la discrepancia entre el clima actual y las formas de relieve.

La aparición de rocas volcánicas, producto del enfriamiento de lavas, al sur de Corrientes, inicia un paisaje de ondulaciones anchas que se extiende hasta el sur de Entre Ríos, con alturas que no superan los 200 m. La zona de Mercedes, al sur de Corrientes, con alturas de hasta 100 m., recibe el nombre de meseta, porque es más elevada que las comarcas vecinas y constituye el centro de dispersión de las aguas hacia el Paraná y el Uruguay.

En Entre Ríos, las lomadas son irregulares y de escasa extensión, cortadas por la red hidrográfica que erosiona el relieve formado por sedimentos modernos. La lomada más importante es la de Montiel, que divide las cuencas del río Feliciano, que desemboca en el Paraná Medio, de la del río Gualeguay, que desemboca en el Paraná Inferior y en el Delta.

En la cuenca del Paraná Inferior se distinguen dos tipos principales de clima: el subtropical sin estación seca, y el templado pampeano. El primero ocupa la porción de la cuenca correspondiente a los bañados santafesinos y chaqueños, los esteros correntinos y la meseta de Mercedes. Se caracteriza por la escasa oscilación anual de la temperatura y la abundancia de precipitaciones. Hacia el oeste, estos caracteres se van atenuando hasta perfilarse la existencia de un invierno seco.

El régimen térmico, por su latitud que llega hasta los 30° de latitud sur, y por su altura sobre el nivel del mar, que no supera los 100 mm., tiene veranos calurosos, con una media en el mes de enero superior a 26°, e inviernos suaves con temperaturas medias superiores a 13°, lo que determina una amplitud anual de 12° a 13°.

Las temperaturas disminuyen de norte a sur, como consecuencia de la latitud y, en Corrientes, por ejemplo, se registra una temperatura media anual de 21,9°, en tanto que Mercedes, más al sur, tiene 20,2°. La amplitud térmica diaria es de sólo 8° en verano y menos aún en invierno, como consecuencia del alto grado de humedad del aire, que adquiere sus valores máximos en la zona ribereña del Paraná. Las heladas se dan como excepción en ciertas regiones del oeste, donde la influencia del mar es cada vez menor. El viento sopla con mayor frecuencia de los cuadrantes norte, nordeste y noroeste, y los días de calma son escasos. Las precipitaciones superan los 1.000 mm. y son más abundantes en verano, cuando se instala en el continente un centro ciclónico que atrae los vientos ‘húmedos del mar. En Corrientes llueve 1.085 mm, anuales, y en Mercedes 1.122.

El templado pampeano es característico de la llanura pampeana y de las lomadas entrerrianas. La temperatura disminuye de norte a sur por efecto de la latitud. El período más caluroso comprende de noviembre a marzo, con temperaturas medias que oscilan entre 19° y 23°, registrándose de mayo a agosto las mínimas, pero siempre superiores a 10<>. Las heladas son frecuentes de abril a octubre, especialmente cuando se producen avances de aire polar.

Los vientos característicos son el Norte y e! Pampero. El primero es caluroso y húmedo; el segundo frío y seco, y determina cambios bruscos en la temperatura. Las lluvias, muy cercanas a los 1000 milímetros anuales en el este, disminuyen hacia el oeste.

De las condiciones climáticas de esta cuenca se derivan los tipos de suelos principales. En la región ubicada en el norte, con clima húmedo y cálido, son suelos de tipo pedalférrico.

La región de esteros en Corrientes, y los bañados del este del Chaco y nordeste de Santa Fe, está ocupada por acumulaciones fluviolacustres que presentan, en mayor o menor proporción, los elementos finos de origen cólico, como la arena y la arcilla. En Corrientes los suelos son ricos en materia orgánica, arenosos, sueltos y profundos. Hacia el oeste es posible determinar una sucesión de caracteres que los acercan a los suelos pedocales de clima menos húmedo y rocas madres diferentes.

La llanura pampeana y el sur de la Mesopotamia tienen suelos de praderas, donde el lavado es moderado y en parte compensado por la acción de la vegetación, que aumenta el contenido de materia orgánica. Existen dos variedades: los suelos de pradera rojizos y

negros. Los primeros tienen esa coloración por su menor cantidad de materia orgánica y ocupan la zona central de Santa Fe y Entre Ríos. Presentan diferencias hacia una y otra margen del Paraná, ya que hacia el oeste son de textura arcillosa, y en la zona de Entre Ríos son de tipo arenoso.

En la parte meridional se desarrollan en forma de un espeso manto, los suelos de pradera negros, que son ricos en materia orgánica y cuyo material originario está representado también por los loes y los limos cólicos, que los hacen muy fértiles.

Zona de Bañados Chaco-Santafesinos

La zona de los bañados chaco-santafesinos, constituye una llanura formada por la acumulación de sedimentos cuaternarios que cubrieron la base rocosa antigua del macizo de Brasilia, Es une zona anegadiza, con esteros y lagunas, debido a la débil pendiente del suelo, que produce una indefinición; en el desagüe, lo que determina frecuentes cambios en los cursos de agua.

El clima es subtropical sin estación seca, veranos cálidos e inviernos benignos, y las precipitaciones oscilan entre 900 y 1000 mm. anuales.

El suelo se compone principalmente de arcillas y arenas lacustres y palustres. Las primeras son las que dificultan la infiltración de las aguas, favoreciendo la presencia de bañados.

Río Salado

La cuenca inferior del Salado forma parte de una extensa llanura de acumulación de sedimentos arrastrados por los ríos. La superficie de esta cuenca presenta pocos desniveles. El clima constituye una transición entre el subropical y el templado pampeano, con una temperatura media anual superior a 20°. Los suelos en el norte son pedalférricos rojos con abundantes compuestos de hierro y aluminio, pero en su cuenca inferior el lavado de los suelos es más moderado y compensado en parte por la acción de la vegetación, apareciendo así los suelos rojizos de pradera con abundante contenido de materia orgánica y gran porcentaje de arcilla, lo que favorece la formación de lagunas y bañados.

Río Carcarañá

Esta cuenca se desarrolla en la llanura pampeana con clima templado y precipitaciones de 900 mm. anuales. Los suelos son de pradera, rojizos en el oeste, y negros con notable fertilidad en la zona del curso inferior. La cuenca en el curso superior es una extensa zona de cañadas que alimentan el cauce.

El Delta

Río Uruguay

El delta del Paraná se ha desarrollado en la porción libre de mareas, lo que facilitó su formación en tiempos geológicos recientes. Presenta numerosas islas que tienen dos partes bien definidas: el albardón, especie de terraplén de forma circular, donde se acumulan los sedimentos del río, y el pajonal, que es la cuenca interna más baja.

El clima es de tipo templado pampeano, y las temperaturas medias diarias oscilan entre 19° y 23° en el período caluroso, comprendido entre noviembre y marzo. La duración del verano es más breve en el este que en el oeste y, además, la temperatura desciende de norte a sur, registrándose valores más altos en Rosario que en Buenos Aires. La humedad relativa es muy elevada. Los vientos característicos son el Norte, caluroso y húmedo, el Pampero, frío y seco, y la Sudestada, fría y húmeda, particularmente importante en esta zona. Las precipitaciones son de 1.000 mm. anuales.

No existe una estación seca rigurosa, pues las lluvias se distribuyen durante todo el año, con una menor precipitación en invierno. Las heladas son frecuentes cuando invaden las masas de aire frío polar que no hallan obstáculo para propagar sus bajas temperaturas.

El suelo del delta del Paraná es el resultado de una gran acumulación de arenas, limos y arcillas transportados y depositados por las aguas de este río, que constituyen el principal agente modelador de las superficies de las islas.

Los suelos aluviales con predominio de arena aparecen intercalados con capas de sustancias orgánicas de origen vegetal.

La cuenca superior del río Uruguay forma parte del altiplano brasileño, y su superficie se compone de capas de areniscas rojas sobre las cuales se extienden lavas de la era secundaria.

Los tributarios de su margen izquierda, en territorio uruguayo, recorren una región de suelo ondulado, donde existen elevaciones que no han desaparecido por efecto de la erosión, formando sierras y cerros. Estas suaves ondulaciones se intercalan entre las cuencas fluviales y reciben el nombre particular de cuchillas.

Los afluentes de su margen derecha, en territorio argentino, recorren de norte a sur la meseta misionera, los esteros correntinos y las lomadas entrerrianas.

La parte superior de la cuenca, del río Uruguay presenta un clima subtropical, con veranos cálidos e inviernos suaves, en los que raramente se producen heladas. Las precipitaciones -son abundantes, especialmente en las nacientes del río.

En el resto de la cuenca predomina el clima templado, con frecuentes cambios bruscos que hacen sentir, en el transcurso de una semana, los rigores de calores y fríos intensos. Las lluvias suelen producirse a menudo aun en verano, considerada la estación menos lluviosa; son frecuentes las nieblas en invierno y, particularmente, en otoño. En el norte de la cuenca se encuentra el suelo laterítico, de tonalidades rojiza. En territorio uruguayo domina el suelo de pradera, rico en materia orgánica, apareciendo suelos alcalinos en el valle del río Uruguay.

Río de la Plata

En los bañados que cubren las islas donde se acumulan aguas, aparecen los suelos gleysados, que reciben este nombre por presentar una capa rica en sales ferrosas y material orgánico denominada gley, que puede tener espesores considerables, y constituye los llamados bancos de hierro, tan comunes en el Delta.

La cuenca propia del Río de la Plata es muy pequeña y abarca la parte norte de la provincia de Buenos Aires y la parte sur de la República de Uruguay, cuyas características geomorfológicas, climáticas y edafológicas fueron analizadas al estudiar las cuencas del Paraná Inferior, del Delta y del Uruguay, respectivamente.

Fuente: «Paraná, el pariente del mar»

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