Alerta en Entre Ríos por el avance productivo sobre las islas del Delta del Paraná

(30.07.2012).- Las organizaciones conservacionistas “El Paraná no se toca” y “Fundación Proteger” alertaron sobre el avance de los proyectos productivos sobre la zona de islas del delta del Paraná y sus humedales, y catalogaron como "tibio e ineficaz" el accionar de los Estados provinciales y nacional.   

El llamado de atención se originó a través de la observación de la precarización de las economías familiares rurales y el impacto sobre los recursos ictícolas que genera la modificación de las islas del delta con fines agropecuarios. En los últimos años los proteccionistas denunciaron el accionar de empresas que modifican los terrenos de islas para impedir el ingreso de agua y, a través de tabiques, terraplenes y movimientos de suelo prepararlos para la siembra o para la cría de ganado. Pero el llamado de atención se redobló cuando, hace poco, advirtieron sobre la existencia de máquinas excavadoras que levantaron terraplenes en riachos ubicados frente a San Lorenzo y Rosario y el comienzo de la temporada de quemas para limpiar las islas y acondicionarlas para sus fines.

“A través del cierre de arroyos, la fragmentación del hábitat y la desvinculación de las lagunas interiores de las islas, que son los grandes criaderos de peces del Paraná, con el curso principal del río estamos sellando el futuro de uno de los humedales más importantes del mundo. A esto debemos sumarle la pesca industrial descontrolada y la destrucción del humedal para la instalación de explotaciones agropecuarias”, disparó el presidente de la fundación Proteger, Jorge Cappato.

“Todos los peces del Paraná son migradores y, según los científicos, esas migraciones transversales son fundamentales para la vida y el desarrollo de la fauna ictícola. A través de estas prácticas nuevas que se pretenden instalar en la zona de islas se interrumpe la vinculación natural que tienen los grandes criaderos de peces (lagunas, lagos y arroyos interiores) con el cauce principal del río”, detalló el proteccionista.

Estos hechos tienen impactos de una gravedad extrema y con consecuencias imposibles de dimensionar y reparar. Esto no sólo va en desmedro de los bienes de uso público como la salida del agua, la regulación del clima, la mitigación de inundaciones y sequías como funciones irreemplazables que cumplen los humedales, publicó La Capital.

Para Cappato, “además del daño sobre los bienes comunes se le cerrará el camino y empezarán a retroceder las economías tangibles y concretas de otras actividades que crean muchísima riqueza y puestos de empleo, y que tienen una enorme importancia social en la provincia de Santa Fe. Esto es imposible de reemplazar porque no hay ninguna maquinaria, tecnología o invento humano que pueda devolver las funciones de la naturaleza y de los humedales”.

“En un plazo no muy lejano notaremos que todo estará perdido –sentenció-. Empezarán a cerrar las guarderías náuticas, la gente saldrá a pescar y no encontrará nada, un fenómeno que ya está ocurriendo en diversas zonas. Sacarán vacas y soja durante 10 o 15 años más pero después el delta será un inmenso arenal improductivo”, enfatizó.

Acuerdo

En 2008 se dictó un acuerdo interjurisdiccional entre Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires (Piecas) que reconoce al Delta del Paraná como ecosistema compartido y establece parámetros para su conservación. Sin embargo, tiempo después la provincia de Entre Ríos sancionó una ley que establece un nuevo sistema para la explotación de unas 200 mil hectáreas de lotes públicos en humedales que componen el delta paranaense y despertó voces críticas desde diversos sectores. Esta normativa flexibilizó el accionar de las empresas agropecuarias que ahora se traduce, por ejemplo, en las numerosas quemas que se advirtieron recientemente frente a Rosario.

Frente a esto, Cappato consideró que "la provincia de Santa Fe no puede permanecer impávida o tibia. No digo que no reacciona, porque desde la Secretaría de Medio Ambiente de Santa Fe se enviaron cartas a la Nación para protestar sobre el asunto. Pero sigue siendo una reacción tibia porque no se advierte una conciencia real sobre la alteración de la naturaleza y el consecuente impacto directo sobre los intereses económicos, sociales y ambientales de la provincia".

Las quemas van de la mano indisociable de una concepción productivista que empieza por construir los "folders" y terraplenes y luego queman para avanzar con la teoría perimida de que hay que prender fuego para que después rebrote el pasto para las vacas o porque es más barato quemar que desmontar para sembrar soja. "Lo lamentable es que no podemos golpear las puertas del gobierno entrerriano porque esa provincia dejó arrasar las islas de su pertenencia y ahora no sabe qué hacer con la pobreza del Gran Paraná". Pero a su juicio, “sí podemos insistir sobre el posicionamiento de la provincia de Santa Fe para defender sus intereses”.

Fuentes: Agencias

 

 
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